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martes, 29 de diciembre de 2015

El arco iris de gravedad (parte 3)

Páginas 34-38

Parte 3 "reseña-resumen" de          "El arco iris de gravedad" de    Thomas Pynchon...



Es 1944, es Londres. Las bombas V siguen cayendo con monótona precisión. Teddy Bloat, uno de los compañeros de habitación de Pirate en el hotel-refugio, se dispone a llevar a cabo una pequeña travesura espía.

En un húmedo mediodía invernal Bloat se dirige hacia "una casa de tipo urbano, de piedra gris". En un macuto de piel de canguro esconde el kit básico de artilugios para espías (una cámara en miniatura, una lata de regaliz, un bote de emplasto para adherir bigotes...). La casa es la sede aliada del "Centro de evacuación, unidades técnicas, Alemania del norte" (ACHTUNG) donde trabajan su amigo el teniente británico Oliver Tantivy Mucker Maffick, y el teniente estadounidense Tyrone Slothrop.

Al interior de las dependencias, en el despacho que comparten Tantivy y Slothrop, una serie de planos, notas y mapas con información clasificada detallan los pormenores de la guerra. Aprovechando la soledad de la oficina Bloat entra en el pequeño cubículo dispuesto a fotografiar con su cámara de espía un plano en particular; uno que es propiedad del teniente Slothrop. Durante meses Slothrop ha ido cubriendo la superficie del mapa con estrellas de colores. Cada color se asocia al nombre de una mujer (plateado Darlen, verde Gladys, dorado Katharine...) pero ¿describen los colores y las estrellas sólo las conquistas amorosas de Slothrop?, Tantivy cree que sí, aunque no deja de ser curioso que las bombas caigan con demasiada frecuencia justo sobre los puntos que Slothrop ha marcado con estrellas...

Slothrop; un hombre misterioso. El contenido de su escritorio en la sede de la ACHTUNG es un jeroglífico de información sin codificar;

"Sus escritorios están colocados en ángulo recto [...]El de Tantivy está ordenado, el de Slothrop es un revoltijo  descomunal [...] Todo tipo de cosas han caído allí descuidadamente,  formando  capas, sobre  una  base  de  esmegma burocrático que se tamiza todo el rato hacia el fondo, compuesto de millones de minúsculos rizos rojos y pardos de goma de borrar, virutas de lápices, té seco y manchas de café, restos de azúcar y de leche, mucha ceniza de cigarrillos, despojos muy finos de cinta de máquina, engrudo, aspirinas que se desmenuzaron hasta convertirse en  polvo. Además,  gran  cantidad de  sujetapapeles,  piedras  de encendedor,  gomas  elásticas, grapas, colillas  de  cigarrillos  [...] cucharillas  de madera,  pastillas  para  la  tos,  es  decir, los famosos  Thayer Slippery Elm Throat Lozenges que la madre de Slothrop, Nalline, manda  desde  Massachusetts,  trozos  de  cinta magnetofónica, cordeles, pedazos de tiza…" (pág. 35)



Escritorio de Albert Einstein (Fotografía de Ralph Morse)
Casi dos folios de elementos triviales (y no tanto) que se ordenan y enumeran con la única finalidad de describir el contenido de una mesa. Así de "simple". O puede que no tanto. ¿Qué sabemos de Tantivy?, Tantivy es ordenado, Tantivy es un escritorio raso. Muy probablemente, Tantivy no sea un espía. Slothrop en cambio se nos presenta como un océano de piezas des-ordenadas, una costra de sucesos sobre un rectángulo demasiado pequeño. El catálogo sistematizado de sus pertenencias expone a ojos de Bloat todos los detalles de su desprotegida intimidad. No tenemos ninguna certeza con respecto de Slothrop, Slothrop aún no entra en escena, no ha pronunciado siquiera una sola línea, y sin embargo sabemos más de él por su escritorio y las estrellas de su mapa de lo que nunca sabremos del ojo que mira a través de la cámara.

El atractivo de la enumeración reside en su capacidad de exponer de forma sencilla, ordenada, fácil de comprender y por lo tanto, posible de resumir y de sistematizar todo el inventario de una vida. Reduce algo que preferimos creer irreductible. 

De allí la extraña inquietud al observar un escritorio plagado de papeles.




2 comentarios:

  1. La ordenación de un escritorio no es asunto trivial. Los objetos se expresan según el sitio en qué están colocados. Esas sutilezas de lugar y orden me recuerdan a uno de tus grandes temas: el desplazamiento milimétrico. Ese cambio imperceptible, pero potente, de las cosas, que hace que todo adquiera una dimensión enigmática. Es un poco lo que decía Freud sobre la inquietante extrañeza. De repente, y por motivos nada claros, se derrumba la máscara social de las personas y las cosas, y todo lo que nos ofrecía aparente tranquilidad, ahora aparece bajo una luz amenazante. El mundo íntimo se transforma en una suerte de no-lugar, que ya no nos acoge, ni reconocemos.

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    1. Ufff es muy interesante tanto lo de la enumeración como herramienta narrativa, como la disposición de las cosas cuando las cosas no han sido preparadas expresamente para un observador. Visto así, el escritorio de Slothrop aparece desnudo mostrando todos sus secretos. Y mira que lo tuve en la punta de la lengua, lo del desplazamiento milimétrico pero por ese "algo" que mueve las cosas no lo puse. He actualizado la entrada porque luego de tu comentario me ha parecido oportuno ponerlo. Gracias por la lectura y la visita :)

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